Diciembre



Compré un carrito para llevar el garrafón de agua a casa. Yo sola no me lo aguanto.
Mientras voy a casa con el garrafón en el carrito, siento como si fuera nueva en el barrio y anduviera esas banquetas por primera vez.
Los emparejados tienen un mundo aparte, un ritmo para caminar compartido. Aunque luego resulte que su camino compartido era pura mamada -o una ficción de altos vuelos literarios-.
Ahora que ando mis propios pasos todo me parece nuevo y encuentro diversión donde antes sólo veía una barda, el redondel de un árbol, un camino de torres eléctricas, una fonda o una peluquería.
Es como si el año nuevo hubiera empezado hace dos meses.

Comentarios

Adalid ha dicho que…
Es facil perder perspectiva cuando se esta emparejado.

Porcierto, me mato la linea de "siempre llego tarde (a los) libros importantes"

Saludos

Demian.
Vagabundo de la red.

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